martes, 29 de mayo de 2012

Projecte de millora

El nostre projecte de millora es fixa en la millora de les aules, exactament, en el treball d'hàbits i rutines, per una banda, i per altra, el joc mitjançant racons.

La idea va sorgir de algunes necessitats sentides només trepitjar les aules, com les mancances de material per al treball d'hàbits i rutines, la poca estètica de l'aula, el poc treball respecte la identitat individual i grupal, la mancança de treball del joc simbòlic,etc.. L'aula era una mena d'habitació, no es notava la presència dels petits, les parets no xerraven d'ells i era una cosa que ens va semblar coixa. La situació era a dues aules, ja que a l'altra es treballava tot això i vam introduir una petita millora de racons.

Per això vam treballar els hàbits i les rutines:

-Creant un plafó del "bon dia" per tal de treballar amb els infants el tema de la identitat. Els infants es reconeixen a les seves fotografies i a més a més tenen la mascota d'aula com a identitat grupal. També hem introduït a l'aula dels grans el treball de les emocions dins el mateix plafó (estem trists o contents). Véiem bàsic la introducció d'aquesta millora dins l'aula ja que és un ritual bàsic per a l'arribada dels infants,

-Creant el plafó sobre el temps que fa els infants reconeixen el tems meteorològic, es fixen en el seu entorn dia a dia.

Per treballar el joc per racons:

-Vàrem fer el racó de la cuineta a l'aula mixta i la 2-3, per fomentar el joc simbòlic sobretot a la dels grans, i jugar cooperativament a l'altra.

-Racó de pepes a l'aula mixta i la 1-2, per tal de poder treballar el control d'esfínters, i treballar el joc simbòlic a la mixta.

Procés d'aprenentatge


Pensando en todas las cosas que me propuse aprender al principio de mis prácticas, puedo decir que el viaje me ha llevado por caminos totalmente inesperados, para llegar a puertos un tanto distintos de los que me pensaba.

Antes de comenzar, mis objetivos, los aprendizajes que esperaba hacer, y lo que me esperaba encontrar eran un tanto utópicos (ahora que he vivido casi la totalidad de las prácticas). Cuando estudias en la universidad se te presenta un modelo de escuela ideal que entiendo que se deba inculcar ya que nuestra futura labor es cambiar la escuela en algunos aspectos, pero te hace pensar, de un cierto modo, que ese modelo de escuela y ese modelo docente realmente es el habitual y que por tanto, la propia universidad no te va a llevar a una escoleta que no se corresponda con sus ideales pedagógicos inculcados a sus alumnos. Por ello mis objetivos eran muy teóricos, esperaba aprender mucho sobre maneras de hacer, experimentación, y la infinidad de estrategias de intervención y buenas prácticas que hemos estado estudiando. La realidad ha sido distinta completamente.

Uno de los aspectos que más me preocupaban era mi aceptación en el grupo, por parte de los niños y por parte de las maestras. Esa preocupación ha ido desapareciendo paulatinamente. Personalmente soy una persona que no me adapto rápidamente a las situaciones nuevas, y me cuesta afrontar nuevos retos, no me gusta el cambio, por lo que al comienzo de mis prácticas iba muy nerviosa cada día, pero como ya he dicho, paulatinamente ha ido desapareciendo y ahora me siento muy a gusto tanto con las educadoras como con los niños. En la aceptación también incluyo el respeto por parte de los niños. Era un aspecto muy crítico para mí, ya que creía que me costaría imponerme y hacerme respetar, pero me he sorprendido a mí misma, la capacidad que he tenido para saber ponerme en mi sitio desde las primeras semanas, y hacer entender a los niños que soy una educadora más, ya que en ese terreno, no he tenido mucha ayuda de la tutora.

Por orden de preferencia, una de las cosas que también me preocupaban mucho era mi relación con la tutora, el modelo pedagógico y educativo que se llevara a cabo. Aunque estaba convencida del modelo educativo que me iba a encontrar, la sorpresa fue máxima. Muchas de las cosas que he visto creía que no existían y que la gente que se quedaba al cargo de niños hoy en día era profesional y totalmente cualificada, pero me he podido dar cuenta de que no es oro todo lo que reluce. El modelo educativo y pedagógica en mi aula ha sido muy contrario a mis ideas y a mis principios, por lo que esto ha supuesto un gran aprendizaje para mí. Por un lado a saber callarme, a aceptar que las cosas se pueden hacer de otras maneras, a abrir la mente, a intentar comprender cosas que antes no comprendería. Puedo decir en mi caso, que mis prácticas han sido un proceso de reflexión contínuo, ya que no he dejado de pensar, contraponer ideas, comparar, ponerme en el lugar del otro, etc.. para poder comprender aunque sólo fuese un minuto, el sentido y el modelo educativo de las actividades y los quehaceres en mi aula. En algunos casos he llegado a entender, pero no compartir, dicha manera de actuar. En otros, rotundamente no. Es éste, el motivo por el que digo que mi aprendizaje durante las prácticas me ha llevado por caminos inesperados, y a puertos un tanto distintos, a veces. Evidentemente, sé que he aprendido mucho, muchísimo, y puede ser que en otro caso más “fácil” no hubiese llegado a aprender tanto, ya que no me hubiese encontrado en situaciones límite o difícil que me obligaban a aprender cada día, por sí solas. La posibilidad de estar sola muchas veces y de poder ejercer plenamente como tutora del aula, pienso que también ha tenido cosas positivas para mí, porque te mueves en situaciones nuevas que por sí solas te obligan a madurar, a avanzar, a aprender, y a desarrollar tus maneras de hacer de forma más espontánea con los niños. También me ha servido para darme cuenta de que soy totalmente capaz de hacer muchas cosas, que igual otras compañeras no han tenido posibilidad de saber, ya que han estado siempre controladas y vigiladas por sus tutoras.

Siguiendo en esta línea por tanto, mi iniciativa (que también me preocupaba bastante) ha tenido que salir a la luz, sí o sí en casi todo momento. Es un aspecto que tenía muchas dudas que saliera de mí, pero obviamente, he estado muchos momentos con los niños en los que mi iniciativa salía a la luz, o nos quedábamos sin hacer nada, por lo que los cuentos, los dibujos improvisados, las canciones, los bailes, etc... han sido muchísimos. En otras ocasiones he propuesto a la tutora de hacer algo más estructurado, como algún taller, y casi siempre se me dicho que no, por lo que mi iniciativa aquí no ha entrado en juego, sino la aceptación/permiso de la tutora para llevar a cabo según qué cosas.

En cuanto a mi capacidad de hablar e implicar a los padres, ha quedado un poco pendiente. Aunque ha habido comunicación entre ellos y yo, se puede decir que ha sido muy escasa, por mera obligación ya que en algún momento mi tutora no estaba y necesitaban decirme algo. Es lógico que los padres se dirijan a ella para comentar cosas, y no acaben de depositar su confianza en mí, al fin y al cabo saben de dónde vengo, porqué y que me voy a ir al cabo de cuatro meses. Esta capacidad en mis prácticas ha quedado pendiente, por lo que las prácticas del año que viene me podrán servir para perfeccionar y darme cuenta de las cosas en las que tengo que esforzarme más, mis puntos débiles, etc..

En cuanto a la participación y gestión en la escoleta, mi preocupación se volcaba más en la reuniones de claustro. La primera semana, como ya comenté, propuse algo en la reunión y fue descartado, y la actitud de las educadoras era más bien un vacío hacia nosotras, por lo que mi participación en dichas reuniones ha sido nula. Este aspecto no me preocupa demasiado, a pesar de que creo que es muy importante, creo que voy a tener tiempo más que de sobra en mi vida profesional para poder desarrollar esta capacidad, por la que no la veo esencial en el aprendizaje de mis prácticas.

En definitiva, he aprendido muchísimo, y me he sorprendido mucho a mí misma. Un camino nuevo y muy inesperado para mí, que espero que me haya ayudado en mi camino como futura profesional.