El nostre projecte de millora es fixa en la millora de les aules, exactament, en el treball d'hàbits i rutines, per una banda, i per altra, el joc mitjançant racons.
La idea va sorgir de algunes necessitats sentides només trepitjar les aules, com les mancances de material per al treball d'hàbits i rutines, la poca estètica de l'aula, el poc treball respecte la identitat individual i grupal, la mancança de treball del joc simbòlic,etc.. L'aula era una mena d'habitació, no es notava la presència dels petits, les parets no xerraven d'ells i era una cosa que ens va semblar coixa. La situació era a dues aules, ja que a l'altra es treballava tot això i vam introduir una petita millora de racons.
Per això vam treballar els hàbits i les rutines:
-Creant un plafó del "bon dia" per tal de treballar amb els infants el tema de la identitat. Els infants es reconeixen a les seves fotografies i a més a més tenen la mascota d'aula com a identitat grupal. També hem introduït a l'aula dels grans el treball de les emocions dins el mateix plafó (estem trists o contents). Véiem bàsic la introducció d'aquesta millora dins l'aula ja que és un ritual bàsic per a l'arribada dels infants,
-Creant el plafó sobre el temps que fa els infants reconeixen el tems meteorològic, es fixen en el seu entorn dia a dia.
Per treballar el joc per racons:
-Vàrem fer el racó de la cuineta a l'aula mixta i la 2-3, per fomentar el joc simbòlic sobretot a la dels grans, i jugar cooperativament a l'altra.
-Racó de pepes a l'aula mixta i la 1-2, per tal de poder treballar el control d'esfínters, i treballar el joc simbòlic a la mixta.
martes, 29 de mayo de 2012
Procés d'aprenentatge
Pensando en todas las cosas que me
propuse aprender al principio de mis prácticas, puedo decir que el
viaje me ha llevado por caminos totalmente inesperados, para llegar a
puertos un tanto distintos de los que me pensaba.
Antes de comenzar, mis objetivos, los
aprendizajes que esperaba hacer, y lo que me esperaba encontrar eran
un tanto utópicos (ahora que he vivido casi la totalidad de las
prácticas). Cuando estudias en la universidad se te presenta un
modelo de escuela ideal que entiendo que se deba inculcar ya que
nuestra futura labor es cambiar la escuela en algunos aspectos, pero
te hace pensar, de un cierto modo, que ese modelo de escuela y ese
modelo docente realmente es el habitual y que por tanto, la propia
universidad no te va a llevar a una escoleta que no se corresponda
con sus ideales pedagógicos inculcados a sus alumnos. Por ello mis
objetivos eran muy teóricos, esperaba aprender mucho sobre maneras
de hacer, experimentación, y la infinidad de estrategias de
intervención y buenas prácticas que hemos estado estudiando. La
realidad ha sido distinta completamente.
Uno de los aspectos que más me
preocupaban era mi aceptación en el grupo, por parte de los niños y
por parte de las maestras. Esa preocupación ha ido desapareciendo
paulatinamente. Personalmente soy una persona que no me adapto
rápidamente a las situaciones nuevas, y me cuesta afrontar nuevos
retos, no me gusta el cambio, por lo que al comienzo de mis prácticas
iba muy nerviosa cada día, pero como ya he dicho, paulatinamente ha
ido desapareciendo y ahora me siento muy a gusto tanto con las
educadoras como con los niños. En la aceptación también incluyo el
respeto por parte de los niños. Era un aspecto muy crítico para mí,
ya que creía que me costaría imponerme y hacerme respetar, pero me
he sorprendido a mí misma, la capacidad que he tenido para saber
ponerme en mi sitio desde las primeras semanas, y hacer entender a
los niños que soy una educadora más, ya que en ese terreno, no he
tenido mucha ayuda de la tutora.
Por orden de preferencia, una de las
cosas que también me preocupaban mucho era mi relación con la
tutora, el modelo pedagógico y educativo que se llevara a cabo.
Aunque estaba convencida del modelo educativo que me iba a encontrar,
la sorpresa fue máxima. Muchas de las cosas que he visto creía que
no existían y que la gente que se quedaba al cargo de niños hoy en
día era profesional y totalmente cualificada, pero me he podido dar
cuenta de que no es oro todo lo que reluce. El modelo educativo y
pedagógica en mi aula ha sido muy contrario a mis ideas y a mis
principios, por lo que esto ha supuesto un gran aprendizaje para mí.
Por un lado a saber callarme, a aceptar que las cosas se pueden hacer
de otras maneras, a abrir la mente, a intentar comprender cosas que
antes no comprendería. Puedo decir en mi caso, que mis prácticas
han sido un proceso de reflexión contínuo, ya que no he dejado de
pensar, contraponer ideas, comparar, ponerme en el lugar del otro,
etc.. para poder comprender aunque sólo fuese un minuto, el sentido
y el modelo educativo de las actividades y los quehaceres en mi aula.
En algunos casos he llegado a entender, pero no compartir, dicha
manera de actuar. En otros, rotundamente no. Es éste, el motivo por
el que digo que mi aprendizaje durante las prácticas me ha llevado
por caminos inesperados, y a puertos un tanto distintos, a veces.
Evidentemente, sé que he aprendido mucho, muchísimo, y puede ser
que en otro caso más “fácil” no hubiese llegado a aprender
tanto, ya que no me hubiese encontrado en situaciones límite o
difícil que me obligaban a aprender cada día, por sí solas. La
posibilidad de estar sola muchas veces y de poder ejercer plenamente
como tutora del aula, pienso que también ha tenido cosas positivas
para mí, porque te mueves en situaciones nuevas que por sí solas te
obligan a madurar, a avanzar, a aprender, y a desarrollar tus maneras
de hacer de forma más espontánea con los niños. También me ha
servido para darme cuenta de que soy totalmente capaz de hacer muchas
cosas, que igual otras compañeras no han tenido posibilidad de
saber, ya que han estado siempre controladas y vigiladas por sus
tutoras.
Siguiendo en esta línea por tanto, mi
iniciativa (que también me preocupaba bastante) ha tenido que salir
a la luz, sí o sí en casi todo momento. Es un aspecto que tenía
muchas dudas que saliera de mí, pero obviamente, he estado muchos
momentos con los niños en los que mi iniciativa salía a la luz, o
nos quedábamos sin hacer nada, por lo que los cuentos, los dibujos
improvisados, las canciones, los bailes, etc... han sido muchísimos.
En otras ocasiones he propuesto a la tutora de hacer algo más
estructurado, como algún taller, y casi siempre se me dicho que no,
por lo que mi iniciativa aquí no ha entrado en juego, sino la
aceptación/permiso de la tutora para llevar a cabo según qué
cosas.
En cuanto a mi capacidad de hablar e
implicar a los padres, ha quedado un poco pendiente. Aunque ha habido
comunicación entre ellos y yo, se puede decir que ha sido muy
escasa, por mera obligación ya que en algún momento mi tutora no
estaba y necesitaban decirme algo. Es lógico que los padres se
dirijan a ella para comentar cosas, y no acaben de depositar su
confianza en mí, al fin y al cabo saben de dónde vengo, porqué y
que me voy a ir al cabo de cuatro meses. Esta capacidad en mis
prácticas ha quedado pendiente, por lo que las prácticas del año
que viene me podrán servir para perfeccionar y darme cuenta de las
cosas en las que tengo que esforzarme más, mis puntos débiles,
etc..
En cuanto a la participación y gestión
en la escoleta, mi preocupación se volcaba más en la reuniones de
claustro. La primera semana, como ya comenté, propuse algo en la
reunión y fue descartado, y la actitud de las educadoras era más
bien un vacío hacia nosotras, por lo que mi participación en dichas
reuniones ha sido nula. Este aspecto no me preocupa demasiado, a
pesar de que creo que es muy importante, creo que voy a tener tiempo
más que de sobra en mi vida profesional para poder desarrollar esta
capacidad, por la que no la veo esencial en el aprendizaje de mis
prácticas.
En definitiva, he aprendido muchísimo,
y me he sorprendido mucho a mí misma. Un camino nuevo y muy
inesperado para mí, que espero que me haya ayudado en mi camino como
futura profesional.
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