Ciertamente, nunca me había parado a
pensar en estas dos preguntas. Erróneo por mi parte, sabiendo que la
educadora precisa de formación contínua durante toda su vida.
Para empezar creo que la maestra
aprende a raíz del día a día. Las prácticas me han enseñado que
cualquier día, en cualquier momento, cualquier persona o niño nos
puede enseñar algo nuevo, a hacer las cosas de forma diferente, a
ver las cosas desde otra perspectiva, etc.. Por lo que en el primer
ámbito en el que aprende la educadora en en su propia aula con sus
propios alumnos. La observación directa, aunque parezca simple, creo
que es una gran herramienta de aprendizaje para la educadora.
Por otro lado, un educador también
aprende comparando, observando, dialogando y discutiendo con sus
compañeros de trabajo. La contraposición de ideas, el trabajo en
equipo, los problemas y los errores que sacamos de ello son fruto de
un gran aprendizaje.
Por último, una maestra aprende
autoevaluándose a ella misma. Es decir, aprendiendo de los errores
y guardando en un rinconcito todo aquello que ha funcionado, para
sacarlo de allí cuando lo necesite.
Pero para que el educador pueda
aprender de las formas que he explicado, es necesaria una
predisposición para el aprendizaje. Por ejemplo: estás discutiendo
con tus compañeros de trabajo sobre una determinada manera de hacer,
y ellos te convencen y te argumentan que la suya funciona de forma
correcta y te demuestran que, en la que usas tú, aparecen una serie
de errores. Si tú en este momento no tienes predisposición para
aprender y para asumir y llevar a la práctica las ideas que te han
convencido, y por el contrario sigues haciendo la práctica que tú
hacías con sus respectivos errores, no se dará lugar nunca a un
aprendizaje.
En cuanto a cómo aprendo yo, sería
una forma similar. Al principio de las prácticas estaba convencida
de que aprendería observando a mi tutora y poco más, y estaba muy
equivocada. Poco a poco me fui dando cuenta, de que, en mi caso, el
aprendizaje se iba producir de una forma totalmente distinta. La
observación de la tutora ha estado presente, pero en mejor medida.
Podemos decir que el aprendizaje se ha llevado a cabo por práctica y
observación directa con los niños. Ellos han sido los que me han
enseñado cómo debía hacer las cosas, ha sido un aprendizaje por
“intuición” es decir: acción-reacción y al ver la reacción en
los propios niños, yo o cambiaba de estrategia porque no había
funcionado, o seguía con la estrategia utilizada porque había
cumplido con su objetivo y había dado su fruto.
Es decir, que mi aprendizaje ha sido
sobre todo mediante acción-reacción.
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