domingo, 10 de junio de 2012

¿Cómo aprende la maestra?¿Cómo aprendo yo?


Ciertamente, nunca me había parado a pensar en estas dos preguntas. Erróneo por mi parte, sabiendo que la educadora precisa de formación contínua durante toda su vida.

Para empezar creo que la maestra aprende a raíz del día a día. Las prácticas me han enseñado que cualquier día, en cualquier momento, cualquier persona o niño nos puede enseñar algo nuevo, a hacer las cosas de forma diferente, a ver las cosas desde otra perspectiva, etc.. Por lo que en el primer ámbito en el que aprende la educadora en en su propia aula con sus propios alumnos. La observación directa, aunque parezca simple, creo que es una gran herramienta de aprendizaje para la educadora.

Por otro lado, un educador también aprende comparando, observando, dialogando y discutiendo con sus compañeros de trabajo. La contraposición de ideas, el trabajo en equipo, los problemas y los errores que sacamos de ello son fruto de un gran aprendizaje.

Por último, una maestra aprende autoevaluándose a ella misma. Es decir, aprendiendo de los errores y guardando en un rinconcito todo aquello que ha funcionado, para sacarlo de allí cuando lo necesite.

Pero para que el educador pueda aprender de las formas que he explicado, es necesaria una predisposición para el aprendizaje. Por ejemplo: estás discutiendo con tus compañeros de trabajo sobre una determinada manera de hacer, y ellos te convencen y te argumentan que la suya funciona de forma correcta y te demuestran que, en la que usas tú, aparecen una serie de errores. Si tú en este momento no tienes predisposición para aprender y para asumir y llevar a la práctica las ideas que te han convencido, y por el contrario sigues haciendo la práctica que tú hacías con sus respectivos errores, no se dará lugar nunca a un aprendizaje.

En cuanto a cómo aprendo yo, sería una forma similar. Al principio de las prácticas estaba convencida de que aprendería observando a mi tutora y poco más, y estaba muy equivocada. Poco a poco me fui dando cuenta, de que, en mi caso, el aprendizaje se iba producir de una forma totalmente distinta. La observación de la tutora ha estado presente, pero en mejor medida. Podemos decir que el aprendizaje se ha llevado a cabo por práctica y observación directa con los niños. Ellos han sido los que me han enseñado cómo debía hacer las cosas, ha sido un aprendizaje por “intuición” es decir: acción-reacción y al ver la reacción en los propios niños, yo o cambiaba de estrategia porque no había funcionado, o seguía con la estrategia utilizada porque había cumplido con su objetivo y había dado su fruto.

Es decir, que mi aprendizaje ha sido sobre todo mediante acción-reacción.

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